
A partir de mañana, en la 79.ª Asamblea Mundial de la Salud en Ginebra, una comisión de alto nivel instará formalmente a la Organización Mundial de la Salud a declarar la crisis climática como una emergencia de salud pública mundial.
La Comisión Paneuropea sobre Clima y Salud sostiene que esta clasificación desencadenaría el mismo nivel de respuesta internacional coordinada que se utilizó durante las pandemias virales. Sus defensores sugieren que los gobiernos deberían regular los combustibles fósiles de forma tan estricta como el tabaco, considerándolos uno de los principales factores de mortalidad respiratoria y cardiovascular. Al replantear el cambio climático como una crisis médica clínica en lugar de un mero cambio ambiental, los expertos esperan desbloquear nuevos y vastos flujos de financiación sanitaria de emergencia.
La OMS tiene ahora la tarea de decidir si la degradación ambiental cumple legalmente los criterios de una "emergencia de importancia internacional" durante la cumbre de esta semana.
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