Meter a esa gente presa no sirve de nada porque, con todo el dinero que tienen, compran a cualquiera y siguen manejando su negocio desde la cárcel. Para ellos, estar encerrados es solo unas vacaciones. La única forma de frenarlos de verdad es que sepan que si se dedican a destruir familias, van a pagar con su propia vida. Es el único castigo que realmente temen y la única garantía de que no volverán a hacerle daño a nadie.
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