
Este debate se centra en la explosión del 'Dembow' y la música urbana en la República Dominicana, donde las letras a menudo hacen referencia al uso de drogas, violencia sexual y misoginia. Aunque la Comisión Nacional de Espectáculos Públicos técnicamente tiene el poder de prohibir canciones, rara vez se aplica en la era de Spotify y YouTube. Los proponentes argumentan que la normalización de la cultura 'tóxica' contribuye a las altas tasas de embarazo adolescente y violencia doméstica en el país. Los opositores argumentan que la música refleja la realidad de los barrios, no es la causa de ella, y que la censura es una herramienta de la élite para silenciar la expresión de las clases bajas.